La cueva de Alkerdi, en Urdazubi, es el único testimonio de arte rupestre en Navarra. Está en los Pirineos occidentales, cerca de varios yacimientos arqueológicos pirenaicos y de la costa, es parte del sistema espeleológico Zelaieta-Berroberria.

La Covacha de Alkerdi o Berroberria y la Cueva de Alkerdi están orientadas al sur, poseen importantes ocupaciones prehistóricas y quizá relación entre ellas.

Berroberria, en un nivel topográfico inferior, presenta una estratigrafía muy gruesa, con restos del Magdaleniense Medio, Superior y Final (16.000-11.000 años), Aziliense (10.000-9.000 años) y Mesolítico (9.000-8.000 años).
Alkerdi tiene una baja densidad de ocupación, podía ser un refugio temporal en el Paleolítico, tal vez en una época en la que el río Urdazubi anegó Berroberria.

Sería utilizada por un pequeño grupo humano con campamento permanente en las cercanías, como asentamiento temporal para explotar los recursos del entorno, puesto que se trata de un punto elevado para cazar, las piezas líticas encontradas son puntas de arma.

Los vestigios de uso son del Gravetiense (30.000-22.000 años). En 1929, al fondo de la cueva se encontraron varias figuras grabadas de animales, datadas en el Magdaleniense Medio (16.500 o 14.000 años).

Son una serie de figuras grabadas, un bisonte y un ciervo, las partes traseras de otro bisonte y de un caballo. Una última figura puede ser la cabeza de un lobo, un animal muy raro en el arte rupestre, puesto que los animales “raros” tienen muy poca presencia.

Estas son las únicas manifestaciones rupestres paleolíticas halladas hasta ahora en Navarra. El lugar puede estar relacionado con grupos de otras cuevas de los Pirineos, los grupos humanos nómadas utilizarían Alkerdi como lugar de caza en momentos puntuales.

arazi

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