La cueva de Sovilla se encuentra en el municipio cántabro de San Felices de Buelna, en el barrio de Sovilla, en la escarpada pendiente sur del monte Dobra. Se sitúa a 85 metros sobre el nivel del mar, a 18 kilómetros de la costa, en un lugar estratégico, en la entrada natural de la hoz que separa la comarca costera de Torrelavega del ancho valle de Buelna.

Entrada de la cueva de Sovilla, en San Felices de Buelna (Cantabria)

Es un sitio ideal para controlar los movimientos estacionales norte-sur que pueden hacer las manadas de animales. Además, al estar cerca de la confluencia de los ríos Barcenal y Besaya, también es un buen lugar para aprovechar los recursos fluviales.

En la actualidad solo se conserva una pequeña parte de la cueva, una sala terminal ovalada, orientada hacia el suroeste, de unos 8,5 metros de ancho y 4,5 metros de alto. El resto se perdió por los trabajos de una cantera cercana en 1952 o 1953, por lo que la información encontrada en ella es muy parcial. Está cerrada al público y es Bien de Interés Cultural desde 1998.

Detalle de una de las figuras grabadas en la cueva de Sovilla

Parece que allí vivió gente al final del Magdaleniense Final, aunque seguramente no de forma continua. Podría tratarse de un grupo que iba a cazar en momentos puntuales. Se han encontrado diversas herramientas de piedra y hueso, así como conchas de moluscos marinos y dos piezas de arte mueble.

Detalle de una cabeza de cierva de la cueva de Sovilla

Su arte rupestre se confirmó en 1990. Se trata de un conjunto de grabados, está bastante dañado por los trabajos de la cantera cercana y los actos vandálicos sufridos desde entonces. Se han encontrado representaciones de ciervas, caballos, un reno, un cuadrúpedo acéfalo, un signo y varias series de rayas.

Los restos arqueológicos se consideran del Magdaleniense Superior o Final y las representaciones pueden ser de una época similar, de hace unos 13.000-11.000 años, lo que concuerda con otros ejemplos que hay en el entorno cercano.

 

 

 

Ekainberri

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